...Mercy Ortiz Vaquero.
Por mi misma
            ...Mercedes Ortiz Vaquero. Néstor Arvizu Escalante
            ...Apuntes de la crítica. Paulina Zermeño Gorrochotegui/ Enrique Beraha Mizrahi/ Ignacio Flores Antúnez/ Perla Schwartz
            ...Mercedes Ortiz Vaquero. Alfonso de Neuvillate

Mercy Ortiz Vaquero. Por mi misma

..........Mi obra es un canto a la vida surgida de la mar

“Crear es innovar”, es la filosofía que me mueve. Creo que los valores como el respeto, la sencillez, la amistad, la familia, la preservación del ambiente, la satisfacción de compartir, el deseo propio de crecer, luchar, aprender y compartir día a día, así como la perseverancia por los ideales, constituyen la simiente para que cualquier persona pueda realizar lo irrealizable.

He participado en más de 40 exposiciones individuales y más de 170 colectivas a nivel nacional e internacional. No me siento una artista, no se si pueda llegar a serlo, pero mientras perciba que a la gente le guste, le de alegría, tranquilidad el ver y tocar mi obra, me doy por satisfecha.

 

Mercedes Ortiz Vaquero

Mercedes Ortiz Vaquero “Mercy”, hacedora de sueños, con formas, volumen, textura y color, escultora por vocación, nació en Sevilla, España, y emigró de las islas Canarias después de la guerra civil española. A finales de los años cincuenta arribó a México y se naturalizó mexicana en 1956.

Desde los diez años de edad dejó entrever su aptitud como escultora, su sensibilidad y habilidades sobresalían desde entonces, por lo que fue becada para estudiar con el maestro Abraham Cárdenas en las Islas Canarias. Años más tarde decidió realizar sus sueños y continuó estudiando con los maestros Saúl Moreno y Antonio Nava Tirado en la Ciudad de México

Hasta el verano de 2011, ha participado en 178 exposiciones nacionales e internacionales. Los reconocimientos a Mercy inician en 1980 al ser seleccionada una de sus obras en la Unidad Independencia del Seguro Social para participar en la III Muestra de Turismo Nacional en el Auditorio Nacional; en 1983 recibe el premio Joaquín García Izcabalceta; Miembro fundador de la Pinacoteca y Colección escultórica de la Escuela Nacional Preparatoria en San Ildefonso; una de las cien mujeres participantes en Los colores del pensamiento de frontera a frontera en el MUCA de la UNAM en 1997. Por sus XXV años de quehacer plástico la Lotería Nacional para la Asistencia Pública, en el sorteo 3114 del 1 de abril del 2005, lució la imagen de su escultura Tobías, un pez sui generis; en 2007, en el sorteo 3188 del 27 de marzo se plasma la imagen ondulante de otra de su obras: La Pata, y para la Feria del caballo de Texcoco 2007, el 15 de abril, aparece en sello de agua la imagen de otra obra esculpida en mármol: Metamorfosis.

Forma parte de un destacado grupo de mujeres “Expresiones Múltiples” Artistas Plásticas, donde participa con su obra escultórica. Su origen y la experiencia son los motivos por los que ella plasma en su obra, a partir de su percepción los aspectos relacionados con el mar, la naturaleza, sueños, fantasías, así como la dualidad, la vida, lo eterno, la lucha incesante de quienes persiguen “algo más”.

Su aptitud y pasión por la escultura se combinan desembocando en una realización profesional axiomática. Mármol, ónix, terracota, madera, bronce, yeso, hierro, barro, arcilla plástica, son los materiales con los que Mercy convierte sus sueños en realidades. Mujer sensible que da forma, volumen, color y textura al material con el que estructura metáforas visuales, da vida a lo onírico y entreteje fantasías que mágicamente se convierten en piezas escultóricas de especial atracción y efectos seductores en que manifiesta la libertad del espíritu a partir de la figura humana, animal, vegetal, marina, estelar o de neo creaciones. Ser que transmite armonía, cordialidad y seguridad de espíritu, contrastando con las cambiantes formas plásticas y los valores estéticos evidenciados en su obra, en donde alterna la ternura y lo romántico, la reflexión filosófica y la representación simbólica que se deriva de sus conceptos de la ética y la estética, adicionalmente a su zoomorfismo lúdico; proyecta en su obra un arcoíris de emociones y valores profundos.

“No me siento una artista, no se si pueda llegar a serlo, pero mientras perciba que la gente le guste, le de alegría, tranquilidad el ver y tocar mi obra, me doy por satisfecha”.

Comenta la hacedora: “una escultura debe tener luz, sentimiento y movimiento, ¿si no? Es solo un objeto…; la luz que atrae los sentidos: vista, pensamiento y percepción; el movimiento, evoca las emociones que cada uno percibimos de forma única, y la artista a través de su iris estético lo capta de forma singular para deleite del espectador, y que decir del sentimiento el cual despierta al duende que vive en cada creación, volviéndola una expresión etérea única e irrepetible que nos invita a dejar volar nuestra imaginación y así iniciar el gozo por lo bellamente manufacturado.

Las posibilidades del mar son infinitas, cuando estás triste te consuela, te da esperanza y luz, el sonido de las olas llegan al alma y subsanan la pena, el mar es todo, el mar es como el cielo, un mundo en otro mundo, su mejor representación es la vida, el ser humano simboliza el firmamento surgido de la tierra; el hombre es la fuerza y la mujer es la mar la paz y su fusión origen de vida. El arte es un misterio constante de magia y hechicería, centellas reunidas, confines de esperanza, el poder percibir las artes en sí mismo es un privilegio y el poder realizarlos es un don.

“Ser, crear e innovar”, es la filosofía de esta bella mujer, la sencillez, la amistad, la familia, la capacidad para dar, la satisfacción propia de crecer, luchar, aprender y compartir día a día, la perseverancia por los ideales, son valores y creencias que en palabras de Mercy se tornan en grandes virtudes recomendadas por la artista para quien busca alcanzar un ideal. El interés que mantiene por el entorno y las personas; el qué hay que hacer y cómo hacerlo, forjan a Mercedes Ortiz Vaquero en un personaje singular, sólo equiparable a otras grandes artistas plásticas que la antecedieron en tiempo y espacio.

.....Néstor Arvizu Escalante

 

Apuntes de la crítica

La obra de Mercedes es tan generosa que permite a todo aquel que se encuentra frente a su obra, sentir el placer más genuino y más humano: el encuentro cara a cara con la belleza y la capacidad de creación, lo cual dicen, nos acerca más a dios.

.....Paulina Zermeño Gorrochotegui

Mercedes Ortiz Vaquero con gracia sin igual, plasma en bronce y en piedra un concepto muy suyo en nuestra realidad. Ya sea en su obra figurativa o en sus temas abstractos. En el primer aspecto nos encontramos con materia muerta para convertirse en materia vital que nos comunican, ya sea un sentimiento de ternura, de fuerza o de drama. Sus torsos humanos, teniendo un dejó de clasicismo, siempre poseen un toque que los convierte en algo muy nuevo y particular. En el segundo aspecto, sus piezas tienen un dinamismo insólito, ya que la materia pierde solidez y por tanto se transforma en frutos de su hiper-sensibilidad.

.....Enrique Beraha Misrachi

Indicativo de agilidad, instinto creativo sello distintivo de la artista figurativismo, proceso que implica transformación y evolución en la figura hasta encontrarse en el abstraccionismo con presencia sin rostro. Emoción que Mercedes proyecta al público. Océano que se funde en el ser de la mente humana. Pasando detalles de una obra temática, clarificando la inminente unión del espíritu y la naturaleza. Comunicación real con la vida en lo más profundo de lo inexplorado. Bronce, ónix, mármol, metales y piedras que viven en manos de su creadora.

.....Ignacio Flores Antúnez

Porque las manos de Mercy, moldean a la piedra y la tornan vida, desde el silencio íntimo de la soledad creativa. Fuerza expresiva y ternura son dos de los elementos claves de la cosmovisión artística de la escultora, en sus manos, la piedra. Sea el mármol, la terracota, el bronce o el ónix, Mercy en sus obras nos da un CANTO A LA ALEGRÍA. Su lenguaje estético es muy suyo, porque en cada una de sus esculturas, refleja la calidez de su espíritu, su alma de mujer sensible no solo para hacer un viaje introspectivo a las profundidades de su yo íntimo, sino para darse hacia los demás. Sus esculturas son una especie de festín a los días y las horas, parafraseando al gran Pablo Neruda, un regocijo en las turbulencias de nuestra residencia terrestre.

.....Perla Schwartz

 

Mercedes Ortiz Vaquero

Ortiz Vaquero es investigadora de varias rutas en la escultura. Simultáneamente trata con el cubismo y el figurativismo clásico, tradicional, o se aventura por los senderos del abstraccionismo. Hay piezas, incluso, en las que impera una fantasía hiperrealista o surreal. Esto es indicativo de inquietudes, de agilidad mental en plenitud de vida, de instinto creativo y de afanosa ansiedad por llegar a conquistar el tan buscado sello distintivo para su obra. De esta forma vemos en sus trabajos presencias volumétricas que invitan al diálogo sugiriendo interrogantes, intuyendo respuestas, proponiendo términos y haciendo sentir la emoción que ella siente al conseguir tales o cuales logros en los materiales que los haya concebido. Entonces comparecen las aves y los habitantes del mar o las barcas y las madonas que respiran solemnidad distintamente recreadas a sus primigenios orígenes.

Mercedes Ortiz Vaquero es caso de excepción de la escultura nacional. Arribó recién a la creación de espacios y volúmenes que conforman figuras, imágenes, imaginaciones y la vitalidad del embrujo sensorial. Pero no por vocación tardía, sino por otros menesteres de su decurso vital. Empero, su imaginación, cultura, talento y amplia visión de lo que son las significancias de la volumetría. Hizo que ella recreara el instante de luz, de belleza que arroba como los cometas que surgen de la marina, es que habitualmente hechiza a los marinos y a los buscadores de capullos de amor y esperanza. Y así, configurando –inventando– al sueño atrapado en el mediodía en la estepa de centellas explotando o congelando la superficie de la realidad. Mercedes, Mercy, la hechicera del rito y del mito sobre las deidades, concibe nuevas, astrológicas, zodiacales, matemáticas, de brío, reposando en las laderas de ríos nocturnos y deseos vespertinos. Sus manos de prodigio, como ella misma y la alhambra de donde provinieron susurros de su nostalgia y recursos de su que hacer. Venus negras de marfilino fulgor, torsos magníficos de efebos a la espera, como caracolas y marmóreas efigies del ideal amado, son sutiles laberintos que la escultura recorre llevando al espectador por los ilimitados campos de lo desconocido pero recuperado por la magia del arte y su estética determinante.

.....Alfonso de Neuvillate

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